Después de 73 años, desde el 28 de marzo hasta el 1 de abril de 2022 el Ecuador volvió a ser la sede de la 37ava conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe (LARC37) donde participaron 33 países representados respectivamente por sus ministros de agricultura, esta se llevó a efecto en el Swiss hotel Quito, Ecuador, en modalidad híbrida. La Conferencia comenzó el 28 de marzo con una reunión de oficiales superiores que continuo hasta el 29 de marzo. La gran conclusión rescatable para nuestro país fue sin lugar a duda el inicio de una nueva era en el manejo de la producción agropecuaria y así estar en sindéresis y coherentes con el cambio climático planetario provocado por la emisión de gases de efecto invernadero.
A pesar de que el Ecuador comparado con los países mayormente responsable de lo que sufre nuestro planeta como Rusia, Estados Unidos, China, La India, los países europeos y otros, somos un mínimo emisor de gases de invernadero, sin embargo debido a ciertas prácticas abusivas permitidas en el sector agropecuario como la deforestación, un mal manejo de nuestros recursos naturales como el agua y nuestros suelos, explotaciones petroleras irresponsables, el uso de pesticidas sintéticos y otros, nos compromete a iniciar una agricultura SOSTENIBLE que busque maximizar la producción de alimentos utilizando prácticas agrícolas que son ambientalmente amigables, socialmente justas y económicamente viables. Es también la hora de pensar en modernizar y tecnificar a nuestros pequeños campesinos y agricultores y encaminarnos de la mano con la ciencia hacia una agricultura y ganadería INCLUSIVA – RESILIENTE Y SOSTENIBLE.
Estos nuevos criterios para el manejo de nuestra agricultura con cara a los nuevos retos, son esenciales para garantizar la seguridad alimentaria nuestra a largo plazo, y proteger el medio ambiente pero garantizando el bienestar de las comunidades rurales, porque ya es la hora en que el Estado y en especial el gobierno difunda a todo el país por toda la prensa escrita y televisada como el agricultor y/o el ganadero que inicia una práctica sostenible, pueden acceder a los famosos crédito de Carbono.
Los créditos de carbono son unidades de medida utilizadas en el mercado del carbono para cuantificar y comercializar las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o las remociones de carbono de la atmósfera. Estos créditos se generan a través de proyectos que contribuyen a la mitigación del cambio climático, como la agricultura sostenible. En el contexto de la agricultura en Ecuador, los créditos de carbono pueden generarse mediante prácticas agrícolas que reduzcan las emisiones de GEI o aumenten la captura de carbono en los suelos. De hecho, la falta de recursos económicos del gobierno obligaría al presidente la utilización de estos créditos porque de otra manera ante la ausencia de recursos económicos y la ausencia de personal calificado con la experticia necesaria; seria solo un saludo a la bandera.
La reforestación traería consigo una gran cantidad de beneficios que impactan positivamente al medio ambiente, la economía y la calidad de vida. Entre los principales beneficios, los árboles contribuyen a prevenir la erosión del suelo en laderas hacia cotas más bajas evitando que nuestros ríos y esteros se llenen de sedimentos, lo que reduce la capacidad de almacenamiento y el movimiento de los caudales incrementados por las aguas lluvias al disminuirse su radio hidráulico. Así mismo, en las zonas agrícolas se mantendría su fertilidad evitando la desertificación.
El mayor argumento técnico es el Mejoramiento de la calidad del aire pues los árboles Absorben dióxido de carbono (CO₂) y otros contaminantes, liberando oxígeno puro.
Estos proyectos agrícolas que generan créditos de carbono deben cumplir con ciertos estándares y metodologías reconocidos internacionalmente, como el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) o el Estándar Voluntario de Carbono (VCS). Se deben realizar mediciones y verificaciones periódicas para demostrar la reducción de emisiones o el aumento de la captura de carbono.
Una vez generados, los créditos de carbono pueden ser vendidos a empresas, gobiernos o individuos que deseen compensar sus propias emisiones. Los compradores utilizan estos créditos para compensar su huella de carbono, lo que les permite alcanzar metas de reducción de emisiones o cumplir con requisitos regulatorios. En resumen, los créditos de carbono en favor de la agricultura en Ecuador se generan a través de prácticas agrícolas sostenibles que reducen las emisiones de GEI o aumentan la captura de carbono en los suelos. Estos créditos se comercializan en el mercado del carbono y pueden ser adquiridos por entidades que buscan compensar sus emisiones de carbono.
Los créditos de carbono son emitidos y transferidos por proyectos de reducción de emisiones que cumplen con los estándares establecidos por los mecanismos de mercado de carbono internacionales, como el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto y el Esquema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS). Estos proyectos se llevan a cabo en diferentes países de todo el mundo.
Por lo tanto, no hay un país en particular que entregue los créditos de carbono a los beneficiarios. La emisión y transferencia de créditos de carbono están reguladas por los mecanismos internacionales y dependen de la ubicación y la entidad responsable del proyecto que los genera.
En Ecuador, la entidad encargada de verificar y certificar la entrega de créditos de carbono es el Ministerio del Ambiente y Agua (MAAE). El MAAE es el organismo gubernamental responsable de formular y supervisar las políticas ambientales en Ecuador. Dentro de sus funciones se encuentra la evaluación y verificación de proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, así como la emisión y registro de créditos de carbono, por lo tanto, es vital explicarle a nuestros agricultores y ganaderos, como opera un sistema de certificación y verificación de créditos de carbono que asegure la transparencia y confiabilidad en el proceso.
Los proyectos que buscan obtener créditos de carbono deben pasar por un riguroso proceso de evaluación y seguimiento para asegurar que cumplan con los estándares internacionales de reducción de emisiones. Estos créditos son parte de los mecanismos de compensación utilizados en el marco del protocolo de Kioto y el Acuerdo de París para fomentar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Estos créditos representan una unidad equivalente a una tonelada métrica de dióxido de carbono (CO2) o su equivalente en otros gases de efecto invernadero.
Finalmente Yo recomendaría que, para cumplir una práctica más ágil, justa y confiable, crear un convenio de corresponsabilidad interinstitucional entre el MAAE y el MAG que maneja el sector agropecuario del país.
Ing. Pedro Alava Gonzalez M.Sc.
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