La agricultura ecuatoriana vive una crisis silenciosa pero profunda. Más de cinco millones de pequeños campesinos producen sin rentabilidad, atrapados entre prácticas obsoletas, intermediación abusiva, vulnerabilidad climática y un inminente Fenómeno de El Niño cuyos efectos pueden ser devastadores. La consecuencia es evidente: el campo dejó de ser viable, y la migración ya no es una opción sino un acto de supervivencia. Los cinturones de pobreza y delincuencia...
