El ciudadano de a pie, ese que a veces come una sola vez al día, observa con horror cómo, en el caso PROGEN, se han evaporado más de 100 millones de dólares. No se los llevó una banda extranjera, ni un cartel internacional, ni un hacker escondido en otro continente. Se los llevaron desde adentro, desde los pasillos donde debería administrarse el Estado, no desvalijarlo. Lo más indignante...
