El fenómeno El Niño ha vuelto a instalarse en el debate nacional desde junio de 2026, y con él una avalancha de pronósticos, advertencias y hasta profetas improvisados. Algunos hablan con rigor; otros, con una ligereza preocupante, predicen catástrofes basándose únicamente en el aumento de la temperatura del Pacífico. Pero más allá del ruido, hay una verdad ineludible: Ecuador será afectado. No es una posibilidad; es una certeza...
