En una sequía severa que golpea al campo, resulta cuestionable que la respuesta del Gobierno sea la entrega de tractores y semillas. Estas acciones evidencian un enfoque desalineado con la urgencia de la falta de agua, pues sin el recurso hídrico, las semillas no germinan y la maquinaria pierde utilidad, en fin, todo esto refleja una incomprensión de la realidad rural.

El campesino frente a una sequía severa no necesita discursos: necesita medidas concretas, rápidas y diferenciadas. La sequía no es solo “falta de agua”; es pérdida de capital, pérdida de suelo, pérdida de ánimo y pérdida de futuro productivo.

Cuando un sector entero está seco, debemos llevar apoyo técnico integral inmediato, en especial desplazando a territorio equipos de técnicos del MAGAP y BANECUADOR para que los primeros evalúen la realidad del perjuicio agronómico , realicen estudios de prospección para localizar potenciales acuíferos e iniciar una programación para iniciar un proyecto de perforación de pozos profundos y el segundo equipo, visitar a los prestatarios afectados para evitar quiebras y proteger el capital productivo ya sea congelando dichas operaciones de crédito, y reprogramar nuevos créditos cuando las condiciones de campo lo permitan.  

Solo tengan muy en cuenta, que no hay tractor, no hay semilla certificada, no hay bioinsumo, no hay crédito que sirva. ¡Sin agua! todo lo demás es decoración política que evidencia una miopía severa del sector rural y sus altibajos. Es la verdad incómoda que nadie quiere decir en voz alta. El apoyo debe ser integral: financiero, técnico, productivo, hídrico e institucional. La sequía no se combate solo con agua; se combate con gestión, y para ello se necesita la decisión de la máxima autoridad política que comprenda la importancia de la creación de una entidad ejecutora de obras hidroagrícolas urgentemente, el agro esta desprovisto de infraestructura hidroagrícola, luego empezamos a diseñar crédito de fomento inteligentes para adquirir a largo plazo los equipos de riego necesarios; por otra parte, es importante la presencia activa de los técnicos extensionistas estatales en territorio. La falta de infraestructura hídrica convierte cada sequía en una emergencia nacional recurrente, con altos costos económicos y sociales.

Si el Estado no perfora pozos, no construye reservorios, no instala grupos de bombeo y no rehabilita canales, entonces está condenando al campesino a perder cada 3 a 5 años de manera cíclica. Esto no es otra cosa que mala gestión pública. Irónicamente en estos tiempos de crisis, tractores y semillas, sería como regalarles chalecos salvavidas en medio del desierto.  

Finalmente, La infraestructura hídrica es la base de cualquier política agrícola sostenible. Sin agua, los demás programas crédito, mecanización, semillas certificadas, asistencia técnica, pierden efectividad.

La implementación de un Programa Nacional de Infraestructura Hídrica para la Agricultura permitiría transformar la respuesta a la sequía de un enfoque reactivo a uno preventivo, con impacto directo en la estabilidad económica del país y en la calidad de vida de millones de familias rurales.

Ing. Pedro Alava Gonzalez M.Sc

(786) 493 7644

[email protected]

Sunrise, Fl 33322

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