De algo estoy bastante seguro, el Cavendish está condenado a desaparecer y el país o instituto que descubra a la nueva variedad de banano resistente al TR 4 será el/los nuevos millonarios gracias a la vigorosa industria bananera. En efecto, Australia, China, Filipinas, Colombia, Costa Rica y Brasil, Wageningen (Los países bajos) están entre los países que lideran la investigación para desarrollar variedades de banano resistentes al TR4. Son más de 22 países que participan en redes internacionales coordinadas por el IICA, FAO y OIEA.
Seria cansino mencionar todos los avances por país cuando sabemos que aún es el nuevo paradigma en la mejora del banano y aun no existe dicha nueva variedad. Por otro lado, estoy seguro de que aquellos científicos que la descubran serán aquellos que echen mano a la “Edición Genética” así le tome años.
Mi opinión sobre quien la descubriría se inclina a Wageningen University & Research esta universidad está profundamente involucrada en la búsqueda de variedades de banano resistentes al TR4. De hecho, ha sido protagonista de uno de los avances más prometedores hasta la fecha.
En el 2024, un equipo liderado por la empresa KeyGene, con asesoría del profesor Gert Kema de Wageningen, desarrolló una nueva variedad híbrida llamada Yelloway One. Esta planta es resistente tanto al TR4 como a la Sigatoka negra, dos de las enfermedades más devastadoras para el banano. El desarrollo se logró mediante cruzamiento convencional acelerado por herramientas genéticas modernas, lo que permitió seleccionar rasgos deseados con mayor rapidez. Ambos, el Dr. Fernando García-Bastidas y el Prof. Gert Kema, han sido llamados “Dr. Banana” en distintos contextos, pero el apodo se asocia más popularmente con García-Bastidas en medios latinoamericanos y con Kema en medios europeos. La confusión es comprensible, ya que ambos trabajan estrechamente en Wageningen y son figuras clave en la lucha contra el TR4.
Si Revisamos la historia del nacimiento de la actual variedad Cavendish, veremos que en el Año 1834 desde la Isla Mauricio enviaron a Chatsworth House, residencia del duque de Devonshire en Devonshire, Inglaterra. Quien la recibe es William Cavendish, sexto duque de Devonshire a través del capellán de Alton Towers, quien le envió las plantas como obsequio botánico. El Duque da estas plantas a Sir Joseph Paxton, quien era el jardinero jefe del duque, Este jardinero cultivó los bananos en los invernaderos de Chatsworth house y las describió botánicamente como Musa Cavendish.
Las plantas se distribuyeron desde Inglaterra a otras regiones, incluyendo el Pacífico y posiblemente las Islas Canarias. Aunque el Cavendish fue cultivado desde el siglo XIX, no se convirtió en la variedad dominante hasta la década de 1950, cuando la enfermedad de Panamá devastó la variedad Gros Michel. El Cavendish fue adoptado masivamente porque podía crecer en los mismos suelos afectados por el TR1, aunque no era completamente resistente. Aunque el Cavendish existía desde el siglo XIX, no fue adoptado comercialmente a gran escala hasta la década de 1950, cuando la enfermedad de Panamá (TR1) devastó la variedad Gros Michel.
El Cavendish, aunque menos sabroso y más frágil en transporte, era resistente al TR1 y podía cultivarse en los mismos suelos, lo que lo convirtió en el nuevo estándar. allá por la década de 1950, su comercialización era un oligopolio gobernado por Standard Fruit y united fruit (Chiquita) y fue literalmente obligatorio sembrar esta variedad porque estas empresas manejaban el comercio del banano en Latinoamérica.
Standard Fruit no descubrió el Cavendish, pero jugó un papel decisivo en su adopción comercial en América Latina y el Caribe. Fue una de las primeras en importar y expandir cultivos Cavendish en sus fincas, especialmente en Honduras y Costa Rica, tras el colapso del Gros Michel.
Esta participación temprana en la transición varietal llevó a que algunos colegas atribuyan erróneamente el “descubrimiento” a la empresa, cuando en realidad fue una estrategia de sustitución comercial, no un hallazgo genético. Este episodio muestra cómo una variedad inicialmente ornamental se convirtió en el pilar del comercio mundial del banano por necesidad fitosanitaria. Insisto que cuando se descubra la variedad que remplace al Cavendish frente al TR4 la solución puede surgir de una fuente inesperada, pero su adopción dependerá de factores agronómicos, comerciales y políticos.
A mi juicio, sostengo que tomara algún tiempo una vez descubierta porque dicha nueva variedad tiene que ser sometida a un proceso de adaptación en cada uno de los países productores. Aquí el INIAP y los propios productores se encargarían de someterla a una estricta evaluación agroclimática local, se tendría que analizar si la variedad puede prosperar en las condiciones de temperatura, humedad, altitud y tipo de suelo del país receptor. Recuerde que, aunque la variedad Cavendish es tropical su rendimiento varía según el clima, el régimen hídrico y la altitud.
Me atrevería afirmar que Ecuador como país responsable a través del MAG tendría que regular las autorizaciones de campo a los productores y empresas que desean montar parcelas pilotos para realizar ensayos de campo para observar crecimiento, resistencia a enfermedades, productividad y calidad del fruto.
Sin embargo, considero que la adaptación fitosanitaria tiene que ser muy estricta para estudiar la resistencia o vulnerabilidad de la variedad frente a plagas y enfermedades locales (como el Fusarium R4T o el Black Sigatoka).
Se debe desarrollar un protocolo técnico que permita repeticiones de las parcelas experimentales para realizar prácticas como: densidades de siembra, fertilización, riego y poda según el comportamiento local de la variedad. También se tendría que estudiar en tiempo de cosecha su resistencia al acarreo y transporte hacia las empacadoras, así como los factores como sabor, tamaño, vida útil y resistencia al transporte influyen en su adopción. Una vez validada, se autorizaría su multiplicación en viveros certificados y se autorizara la distribución a productores, muchas veces con apoyo institucional o en programas de reconversión productiva.
Finalmente quiero enfatizar algo que más que una verdad sería un axioma: la ciencia puede descubrirla, pero tomará muchos años sembrarla comercialmente y al final del camino, el poder comercial decidirá cuál se adopta y a diferencia de lo vivido en 1950, hoy con tantas empresas nuevas exportadoras de banano y propietarios de extensas plantaciones estoy seguro de que más de una variedad resistente al TR4 estarán presente en la mesa de los consumidores en el futuro.
Ing. Pedro Álava González. M.Sc.
Sunrise, Florida 33322.
