Quien se enfoque en criticar y destruir sin presentar alternativas y opciones se convierte en un crítico destructivo y por simple deducción, en un opositor de trinchera, estéril y retrasa pueblo.

 Dicho esto, y entrando en el universo del sector agropecuario tengo que enfatizar que el Ecuador es un país privilegiado por la naturaleza, y para quienes tenemos Fe, bendecidos por Dios.

 Poseemos una extraordinaria riqueza hídrica, sustentada en una elevada estación lluviosa que da lugar a la formación de una compleja red hidrográfica. El desafío del país no es la ausencia de agua, sino su adecuada regulación, almacenamiento, distribución y aprovechamiento sostenible.

Los eventos hidrometeorológicos extremos, especialmente el fenómeno del niño tocándonos la puerta, que traerá mayores inundaciones, y continuarán afectando de manera crítica la infraestructura, la salud pública y la producción agropecuaria del país. Su recurrencia exige que la acción estatal inmediata priorice la asistencia humanitaria, el control sanitario y la protección de los sistemas de agua potable y alcantarillado, debido a la contaminación de aguas superficiales y servidas que incrementa el riesgo epidemiológico en las zonas afectadas.

La magnitud de los daños observados en años anteriores confirma un déficit histórico en planificación e inversión hidráulica. Para reducir la vulnerabilidad estructural del Ecuador, se requiere implementar un programa nacional de infraestructura orientado a la mitigación de inundaciones y la regulación hídrica. Este programa debe incluir presas colinares y embalses para captar escorrentías y regular caudales; diques y muros de contención en ríos y esteros críticos; sistemas de drenaje con bombeo para evacuar grandes volúmenes de agua; y compuertas urbanas que protejan zonas densamente pobladas. La ejecución de estas obras debe iniciarse inmediatamente después del periodo invernal, priorizando los puntos de mayor riesgo hidrológico.

La planificación territorial y agrícola deben ir de las manos y basarse en zonificaciones por cotas de inundación y registros históricos, definiendo calendarios de siembra y restricciones de uso del suelo en áreas de alto riesgo. La expansión de asentamientos en zonas inundables debe limitarse estrictamente conforme a ordenanzas municipales y normas de construcción resiliente.

La administración del recurso hídrico requiere una modernización institucional que permita una gestión técnica, articulada y eficiente. Se propone transformar la Secretaría del Agua en una entidad adscrita hoy a la Subsecretaria de Agricultura según la última fusión, con enfoque operativo y sustentada en los principios de sostenibilidad, equidad y eficiencia. Su mandato debe garantizar el abastecimiento humano, la producción agropecuaria, la actividad industrial y la conservación ambiental.

La gestión moderna debe estructurarse por cuencas y subcuencas hidrográficas, consideradas unidades naturales de planificación. Aunque Ecuador cuenta con 79 cuencas, la intervención debe concentrarse inicialmente en las más sensibles según los eventos recientes: Portoviejo, Chone, Jama, Pedernales, Jipijapa, el sistema del Guayas, así como las cuencas de Esmeraldas, Napo, Pastaza y Mira. Estas cuencas concentran riesgos hidrológicos, presión demográfica y relevancia productiva.

La sostenibilidad del recurso exige la adopción de tecnologías de uso eficiente del agua, especialmente en agricultura, mediante la expansión de sistemas de micro irrigación y riego por goteo, y la sustitución progresiva del riego superficial. La construcción sistemática de albarradas y presas colinares permitirá almacenar escorrentías que hoy se pierden durante las inundaciones. Paralelamente, es indispensable fortalecer los controles sobre contaminantes agrícolas e industriales y desarrollar programas educativos para promover el uso responsable del agua en comunidades y centros educativos.

La magnitud de las obras requeridas y la insuficiencia de recursos nacionales obligan a estructurar proyectos técnicamente sólidos que permitan gestionar convenios y fondos no reembolsables con países y organismos de primer nivel. Esta cooperación internacional es esencial para cerrar brechas históricas y garantizar la seguridad hídrica del Ecuador en el contexto del cambio climático.

Finalmente, oxigenemos LA SECRETARIA DEL AGUA en sus niveles superiores remplazándolos con verdaderos hacedores, capaces de pasar de la administración rutinaria a la gestión efectiva. No se trata de cambiar nombres, sino de incorporar talentos, experiencia, capacidad de ejecución y una visión integral del recurso hídrico. Ecuador no necesita mas funcionarios que expliquen porque no se puede; necesita verdaderos hacedores que encuentren como hacerlo.

Ing. Pedro Alava Gonzalez M.Sc

(786) 493 7644

Sunrise, Fl 33322

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